Un poco más de un mes después…

En Argentina llevamos 5 semanas de cuarentena. Salí varias veces de casa, algunas para mis cosas, otras para llevarle cosas a mis padres. Ellos sí hace 5 semanas que no cruzan el umbral de la puerta. 

En estas 5 semanas pasaron muchas cosas: preocupaciones, mi perro tuvo convulsiones y está con mi novio en Santa Clara (al lado de Marpli, ruta de por medio), no pude estar ahí para ninguno de los dos. Una amiga con sus padres lejos, un hermano infectado y un padre internado por otros motivos. Alguien que conozco y quiero tuvo que denunciar y pedir una perimetral para otro ser, en plena cuarentena. Apareció el cuerpo de Claudia Repetto y ese mismo día tuve una especie de ataque de pánico que pude controlar porque sé de qué se trata y el autoconocimiento y la meditación me ayudan muchísimo a controlar mis emociones negativas. Mi sobrino se quedó llorando en la ventana, desesperado para que entre a la casa, tanto que se subió a su mesita, alcanzó las llaves y me quiso abrir al grito de «quiero tía adentro acá»… Ver a mi hermano y a mi prima en la puerta de mi casa por trabajo, todos con la cara cubierta y a una distancia impensada, necesitar abrazarlos y no poder. Extrañar profundamente a muchos, a todos… 

Pero también pasaron otras cosas… Reconozco que los primeros diez días fueron duros emocionalmente para mí, pero más que nada por el miedo de que alguien que quiero se enferme o enfermarme yo misma y no poder verlos nunca más, no despedirnos. Sin embargo, una vez que pasaron esos días todo empezó a cambiar. Empecé a levantarme de buen humor, a disfrutar del día, a planear cosas nuevas, a buscarle la vuelta para poder seguir dando clases este año, es lo que más me gusta y vamos a tardar en volver a dar clases como las conocemos (por eso esta semana va a haber unas novedades muy lindas 🤗), pude planear mi colección de invierno y verano, avanzar con mi tesis (Diplomatura en Diseño Sustentable) y conectar conmigo en lo más profundo. En este tiempo pude volver un poco a mi esencia, agradecer todos los días, mágicamente no me preocupa el dinero y el trabajo aparece sin parar.

Pero hablemos un poco de lo macro

En todo el mundo estamos en casa, en todo el mundo se vio como la naturaleza agradeció, en todo el mundo se vio cuanto consumimos de más y que poco nos hace falta. En todo el mundo se vio solidaridad con el de al lado, con el que más necesita, no necesariamente con acciones solidarias para lo que está fuera de nuestro entonrno, también con nuestros padres, abuelos, vecinos, aprendimos a agradecer al sistema sanitario, aprendimos la importancia del contacto físico, aprendimos que, cuando tenemos un poco de tiempo, lo que más deseamos es estar con los que queremos, estamos más pendientes que nunca si alguien necesita algo. Aprendimos a mirarle la cara a nuestros vecinos y que un WhatsApp a alguien puede cambiarle el día. En mi caso, tengo una vecina que trabaja en el Hospital Regional y lo primero que pensé fue «tal vez puedo hacerle las compras»… Nunca antes se me había ocurrido, es una persona que conozco poco pero que es siempre muy agradable, muy luminosa, muy conectada con el mar y la naturaleza y que, en este momento, necesita mucho más que yo, porque está en primera linea de riesgo, no puede darse el lujo de quedarse-en-casa… 

Esta semana fue el día de la tierra, se celebra hace sólo 50 años, creo que es en el aniversario que más paz sintió la tierra, porque, como estamos en casa, la dejamos un poco en paz. También se cumplió un nuevo aniversario del derrumbe de Bangladesh, un ejemplo clarísimo y literal de lo que es el consumo masivo de moda y como nos afecta… La fábrica en Bangladesh tenía grietas que habían sido denunciadas, nadie escuchó a los trabajadores (quienes eran completamente explotados) y al día siguiente se derrumbó, dejando miles de muertos. Había muchísimas marcas que mandaban a confeccionar sus productos ahí, incluídas Zara y Topshop, marcas que no ayudan al ambiente en lo más mínimo, generando toneladas de prendas en forma de desechos, que, en muchísimos casos, luego las prenden fuego en lugar de hacer algo productivo como buscarles una segunda oportunidad o donarlas para uso o para que otros hagan algo que pueda generar ingresos con eso. Pero, en realidad, nosotros acompañamos a esas marcas consumiendo todo lo que nos ponen adelante de la cara y creo que, este tiempo de estar en casa, nos pone frente a frente con como y quiénes somos como consumidores. Todos tenemos un lado flaco en el consumo, está bueno repensarlo y ver qué estamos haciendo hoy para que este, el nuestro, sea un mundo mejor y más sano, no? 

Te dejo este video que a mi me hizo pensar un montón y me resultó muy gráfico ⬇⬇⬇

Lo que más deseo para todes…

Lo que más deseo es que aprendamos y que cuando todo esto pase, porque va a pasar, como todo, no volvamos a ser los mismos. Ojalá sigamos cocinando rico, alimentándonos mejor, haciendo ejercicio, juntándonos con amigues y familiares, siendo más conscientes, pensando en el de al lado y disfrutando del afuera, del aire, de la costa en mi caso, de los parques. Ojalá aprendamos a viajar por nuestro país si somos afortunados de viajar, ojalá sigamos comprando al comercio de cercanía, que necesita mucho más esa compra que el mega supermercado de cadena. Ojalá aprendamos la importancia de hacernos presentes en la vida de les otres y ojalá salgamos más fuertes de todo esto, con la menor cantidad posible de pérdidas, en todos los aspectos, pero más que nada en lo que se refiere a víctimas fatales. Venimos haciendo las cosas bien, no aflojemos ahora!! Ayudémosnos entre todos, lavémosnos las manos y, todos los que podamos, quedémosnos en casa ♥

Como siempre me gustaría leer tu opinión, qué te pasa, como la llevás… Tenés los comentarios más abajo para poder hacerlo ☺

Te abrazo a la distancia y espero que nos veamos cara a cara muy pronto otra vez, para compartir, para celebrar y para estar juntas! 😍😊💖

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