sí! quiero ♥

sí! Quiero ♥

Este último agosto recibí un mensaje de mi gran amiga Lulu… Su cuñada se casaba por civil y quería que yo le hiciera el vestido. Amo hacer vestidos de novia, quince, egresadas, amo hacer vestidos a medida, para una ocasión especial, para un momento único… Amo hacer prendas especiales, que cada vez que las mires vas a sentir que te transporta directamente a ese momento, a esos nervios, a esa adrenalina, a esa felicidad infinita ♥

Había sólo un inconveniente, teníamos, exactamente, un mes! Ufff, ahí es donde empieza la corrida. Nos juntamos a los poquitos días, tomamos medidas, definimos detalles de diseño y me puse manos a la obra!

 

proceso en marcha

La parte más linda es iniciar el proceso, creo que ya les conté que me encanta hacer moldes, así que me puse a hacer eso rapidito, para poder comprar las telas lo antes posible.

Ir a ver las telas y avíos que vamos a usar es hermoso ♥ Porque ahí es dónde clienta y diseñadora empezamos a imaginar como se va a ver todo, que necesitamos, cuál es el deseo y el estilo final del traje… Hermoso, hermoso, hermoso! ♥

Para este vestido elegimos un tul bordado que terminaba en onditas, super delicado y una forrería en color crudo. La verdad es que, en lo personal, me gusta más el crudo o el blanco roto que el blanco óptico, pero es sólo cuestión de gustos 😉 

manos a la obra! 

El proceso es de muchísimo cuidado y atención. Primero se hace una muestra en una tela que no sea la elegida, porque suelen ser telas de precios bastante elevados, entonces si fallo… Estamos fritas! Después de esa primera prueba ya estamos listas para cortar el verdadero!

Es uno de los momentos de mayor adrenalina ese corte, porque es donde la magia se va a ver 😉  

La hora de la verdad

Todo muy lindo, pero en la cancha se ven los pingos! 😉 Así que la verdad verdadera, la cara de felicidad o desilusión, es el momento de la primera prueba con la tela real ♥ Siempre, pero siempre, hay que retocar, así que las dos últimas pruebas que quedan, es cuando queda perfecto ☺

 

y fueron felices ♥ 

La última parte es, si se quiere, la más artística, porque cuando trabajo con telas como el tul bordado o gasas, muselinas… Es necesario terminar todo a mano -los interiores y los detalles exteriores-, cosa que me encanta! 
 

 

y comieron perdices!

Todo lo que puedo contarte es que me hace muy feliz poder hacer este tipo de piezas, porque puedo entregarle muchas horas, mucha dedicación, pero sobretodo, muchísimo amor en cada detalle ♥ Me da demasiada felicidad poder formar -una muy pequeña- parte de un día tan especial para quién me hace el encargo. 
Por todo eso, quiero agradecer a la genia de Ana, que es de las novias más relajadas con las que me tocó trabajar y a mi entrañable amiga Lu, que pensó automáticamente en mi para hacer este vestido hermoso. Y un especial gracias al universo, que me permite seguir trabajando de lo que más me gusta en el mundo y en la vida ♥ GRACIAS! 

Te deseo mucha felicidad, amor y perdices (de las de cuentos, no las literales 😉 ) Chin chin! 

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