Respirar…

Estás bien? Respirá y agradecé ♥

Estás nerviosa? Respirá profundo y contá los tiempos del aire dentro y cuando se va.

Te sentís ansiosa? Respirá y dejá ir.

Siempre, para todo, la respuesta es respirar. 

Hace algunos años, unos cuatro, empecé a meditar. Reconozco que no siempre puedo conectar con la respiración, que muchas veces los pensamientos se agolpan en mi mente y siento como se mueven los párpados. Vienen en forma de imágenes, de palabras escritas o de mi propia voz, uno y otro y otro más, pero muchas otras veces logro conectar con el aire, siento como ingresa por las fosas nasales, fresco y profundo y el aire tibio sobre mi boca cuando sale de adentro, a veces lo visualizo en colores: el aire que entra es blanco, brillante, lleno de luz y el que sale junto con los pensamientos es gris, viciado, lo dejo ir, lo suelto… Durante estos meses meditar cada mañana se volvió casi indispensable y, durante el día hacer ejercicios de respiración, también. Inhalar, contar, 1… 2… 3… 4… Exhalar, contar, 1… 2… 3… 4… Hubo momentos de mucha ansiedad, de mucha incertidumbre y, como digo siempre y lo hablé mil veces en terapia, no me llevo bien con la incertidumbre, tengo la tendencia de querer controlarlo todo, por eso la respuesta siempre es RESPIRAR 😊

Llegó noviembre, el anteúltimo mes del año… Pensaba estar en una situación muy distinta en este mes, pero no, por eso la respuesta sigue siendo respirar, porque cuando todo sale como no espero y la ansiedad llega a niveles insospechados, respiro, me tomo unos tres minutos… 1, 2, 3, 4… 1, 2, 3, 4… Y todo pasa. Siento como el cuerpo se afloja, como los pulmones se llenan de aire, como se mueven mi panza y mi pecho, como la columna se endereza y las costillas se abren. Todo el tiempo estamos respirando, pero casi nunca somos conscientes de estar haciéndolo, simplemente respiramos. Como muchas otras cosas en la vida: lo que tenemos, lo que disfrutamos, las personas que queremos y nos quieren, las parejas, los hijos, los padres, los abuelos, disfrutar del aire y el sol pegando en la cara, comer algo rico, los amigos de cuatro patas que, en mi caso, me llenan de amor y el alma, sentirnos bien, poder caminar, sentir que los músculos y articulaciones están ahí después de haber hecho ejercicio, porque a estos también los damos por sentado, casi nunca los notamos hasta que nos duelen, nos cuesta movernos o nos «tira» en alguna parte del cuerpo…

En este mes, el último antes del último de 2020, te invito a que hagas este desafío: RESPIRÁ! Y sé consciente. Sé consciente de cuando estás respirando, sé consciente de lo que estás comiendo, sé consciente de la cantidad de cosas que hay en tu casa y no te habías dado cuenta, sé consciente cuando tu cuerpo se mueve, qué pasa con esos músculos y esas articulaciones? Sé consciente de las personas que te rodean, de las muchas con las que te estás viendo y de todas aquellas a las que preferís cuidar y mantener distancia. Sé consciente de todo lo que te obligó a hacer este parate, de cuántas cosas te hubiera gustado hacer diferente antes de que todo esto pase. Sé consciente de que el año ya termina y, seguramente, si sos de las mías, te habías puesto un montón de metas y objetivos para este año, que, probablemente, muchas quedaron a mitad de camino, sé consciente cuando lo vuelvas a hacer en cualquier momento, cuáles son las cosas que realmente te importan? Siento que este año los objetivos de todos van a ser distintos, no sólo vamos a pensar en términos laborales y económicos, vamos a pensar un poco más en compartir, en disfrutar a los otros, en juntarnos una vez a la semana, a la quincena, al mes, con amigas, con familia, pensaremos en como regalarnos tiempo y poder salir al sol, a «ventilarnos», a respirar mejor. Cuando frenamos todo en marzo yo estaba teniendo un plan de cenar una vez a la semana con mis padres, sino sólo los veía una vez cada tanto, a la pasada, con los minutos contados, desde marzo que estoy esperando retomar esas cenas dónde cocinaba para ellos con amor o ellos traían algo delicioso para compartir… Es una de las cosas que más deseo, recuperar esos momentos de conexión con ellos, hablar de nuestras cosas, compartir unas horas, sin distancia social, con abrazos y mimos por doquier… Estoy segura que cada vez falta menos para que eso pase 🤗😉

Y a vos qué te gustaría recuperar de la otra vida? Sos de plantearte las metas y objetivos del año que va a comenzar? Si es así, te invito a que reflexiones y pienses en eso, en lo que importa, en lo que hace latir a tu corazón, en cuantas cosas tenés ganas de hacer, pero no esas de «debés» hacer, sino las que realmente sentís como vitales ♥ 

Deseo un montón que te sumes al desafío de respirar y ser consciente, a que sientas todo y que disfrutes un montón ♥ Siempre pienso en noviembre como el mes de la preparación: ordenar y limpiar placares, sacar lo que no va como ropa, calzado, adornos, libros, juguetes si tenés chicos y separar para donar, regalar a alguien que querés, vender. Limpiar, dejar que entre el aire y que la casa también respire! Hacer espacio, mover la energía y dejar que lo nuevo y lo bueno entre. Soltar, dejar ir, 1, 2, 3, 4… 

Deseo que tengas un gran comienzo de mes y de semana, y, como siempre, te invito a que me cuentes que pensás en los comentarios de abajo o en las redes. Si necesitás asesoramiento con tu placard, para dejar ir esas cosas que ya no sabés si van con vos, podés entrar en la sección de tips o reservar tu lugar para el taller conectá con tu imagen, que es el último mes del año que se va a hacer.

Te abrazo a la distancia y espero que podamos vernos y compartir en vivo y en directo muy, muy pronto! ♥

Ana Paula

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *