Mujeres que inspiran: Elsa Schiaparelli

Cuando empecé a estudiar la conocí y me enamoré profundamente de su obra. Es la gran «desconocida» para gran parte de la sociedad. Sin embargo, fue una adelantada a su época, rompió con todos los moldes y, lo más importante, es que supo integrar el arte, más precisamente las vanguardias artísticas de principio del siglo pasado, a la moda. Además, es mi diseñadora favorita ♥

Su Historia

Elsa nació en Roma, el 10 de septiembre de 1890. Tuvo una educación exquisita: aprendió a leer los cielos con su tío astrónomo, estudió filosofía y letras desde muy joven y hasta escribió un libro de poemas eróticos que le costó un pasaje directo a un convento, del cuál puede irse prontamente por iniciar una huelga de hambre. Elsa era rebelde y muy inteligente, un poco tímida y consciente de que no tenía una belleza clásica. 
Emigró a Londres en 1910 y ahí conoce a quién sería su marido, se mudan a New York, tienen a su única hija y el Conde Wilhelm de Wendt de Kerlor, las abandona por otro amor. 
Es ahí donde decide volver a Europa, más precisamente a Paris. 

 

Su Obra

Elsa era una artista nata, consideraba que el diseño de indumentaria era un arte en sí mismo, que no estaba alejado de las pinturas o esculturas. En 1927 abre su primera tienda «Pour Le Sport», su idea era darle más comodidad y versatilidad a las prendas de la mujer y, por ejemplo, introdujo la falda pantalón para mujeres deportistas. Empezó a trabajar con tejidos de punto, que se hacían de manera artesanal: con ellos hizo todo tipo de sweaters, pantalones y hasta trajes de baño.
Le gustaba crear fantasía, por eso introducía en el tejido diferentes dibujos que jugaban con la realidad. Una de sus prendas icónicas es el sweater con lazo, se exportó a todo el mundo y se hicieron copias por doquier. 

Creó colecciones temáticas, hizo los primeros desfiles a modo de show, trabajó codo a codo con los surrealistas y dadaístas: Man Ray y Salvador Dalí fueron los más influyentes. Con Dalí creó el vestido langosta, un ícono de la época, el vestido con cajones, el vestido esqueleto y muchos otros. 

Introdujo la ironía en accesorios, como el sombrero zapato, los bichos llevados a la joyería, botones de fantasía, bordados y estampas. Cada diseño era una fresca bocanada de originalidad y fantasía. 

La modista italiana

No es la única representante de la época, Chanel era su antagonista. Cocó buscaba la austeridad, minimalismo y elegancia, mientras Schiap buscaba lo opuesto. Fueron enemigas declaradas y Chanel se refería a ella, de manera despectiva, como «la modista italiana». Tenían ideas completamente opuestas. Mientras Chanel se vinculaba con el gobierno colaboracionista francés y estrechaba lazos con generales nazis, Schiaparelli hacia lo imposible por introducir medicamentos en la Francia ocupada, que terminaba abandonado en 1941 y a la que no regresaría hasta el final de la guerra.
De todos modos, cada una en su tipo, representan el estilo de la época y a una sociedad ávida de cambio.

Su Legado

Schiap, como le gustaba que la llamaran, nos dejó el Rosa Shocking, la ironía en la moda, la mezcla del diseño con el arte, la diversión a la hora de vestirse. Desacralizó la elegancia y se puso al servicio de la juventud. 
Cerró su casa justo antes de la llegada del «New Look» de Dior, sintió que ya no había lugar en este nuevo mundo para ella y su arte. 
Terminó sus días entre Tetuán y Paris, falleció en 1973, a los 83 años de edad. 
Hace no tantos años, reabrió su Maison, si bien ella no está para jugar con las nuevas colecciones, mantiene su espíritu, como también podemos verlo en todos los diseñadores que se atreven a ir un poco más allá, a sacarle el tinte de solemnidad a la alta costura y la nueva elegancia, como John Galliano y Alexander McQueen.
Te dejo una galería de fotos para que te deleites con sus diseños. Fue única y su legado también lo es.

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